¿Por qué contratar a un Arquitecto…?

¿Por qué contratar a un Arquitecto…?

Mucha gente piensa que la contratación de un arquitecto es un gasto que se puede -dejar a un lado- pero es una grave equivocación. El arquitecto es una personalidad que puede prever cosas que probablemente el usuario no tendría en cuenta y ejecutar otras que éste no sabría cómo encarar. El arquitecto es una inversión y se paga su propio honorario con los ahorros que realiza al evitarle al propietario gastos superfluos o trabajos mal hechos por parte del albañil. (Mie, 18 Mar 2009)

En serio piénsalo, ¿cuantas veces en tu vida vas a construir tu propia casa?, posiblemente solo una vez, y la vas a vivir o a sufrir por el resto de tu vida [ésta es la más representativa para mí si yo fuera -cliente-].

El arquitecto puede prever cosas que probablemente Ud. no tendría en cuenta y ejecutar otras que Ud. no sabría cómo encarar, como por ejemplo analizar estudios de mecánica de suelos, diseño estructural, programar etapas, advertir a tiempo posibles problemas vinculados con la normativa oficial, coordinar la labor de especialistas en proyectos complejos, recomendar contratistas y proveedores competentes, asesorarlo para que suscriba contratos equitativos y ejercer controles para que la construcción se lleve a cabo de acuerdo con los planos, las especificaciones, los montos y los plazos previstos.

Mucha gente piensa que la contratación de un arquitecto es un gasto que se puede -dejar a un lado- pero es una grave equivocación.

El arquitecto es una inversión y se paga su propio honorario con los ahorros que realiza al evitarle al propietario gastos superfluos o trabajos mal hechos por parte del -maestro- que se deben volver a realizar, así como demoliciones por falta de estudio para una buena funcionalidad. También el arquitecto aporta a la plusvalía de su construcción al aportarle calidad estética, eficiencia funcional y garantía de buena ejecución, sobre todo ésta última: la garantía de buena ejecución [una disculpa por anticipado si no nos dimos cuenta que usted es todo un profesional construyendo].

-Sí influyó que en lugar de contratar a un arquitecto, se contratara directamente al albañil, pues éste desconoce muchas cuestiones del tipo técnico-constructivas que un arquitecto sí conoce, además de no existir proyecto alguno. ¿Cómo voy a hacer pasteles si no tengo la receta? -Ahí tenemos todo este caso, en el que de haber contratado un arquitecto, nada de esto hubiera sucedido. Sólo para que lo tomen en cuenta: La demolición de un inmueble y el retiro del escombro supera los $60 mil pesos [mexicanos], y de ahí habrá que comenzar de cero con un mejor diseño y distribución. -El valor del terreno es de $200 mil pesos [aprox.], lo cual queda en depreciación ya en $140 mil [Valor menos Gastos de Demolición]. -El valor de los bienes que resguardaba esta casa es incalculable, ya que no eran muebles baratos, además del valor sentimental que tenían, además quedando podridos, ya que las filtraciones de agua, bichos (comején o termitas), y polvo los fueron deteriorando, así como efectos personales como fotografías (que son la historia de vida de nosotros los seres humanos), ropa, aparatos, etc. -El daño moral que este albañil -maestro- de obra causó a mi cliente es irreparable, ya que borró toda la historia de dos vidas. ¿Quien sale más caro? -Como experiencia profesional, le puedo decir que los albañiles sin supervisión se llevan -un bultito o dos… o tres, o diez-, quiero decir que con esto sí existe el -robo hormiga- por parte de los albañiles, ya que ellos, al cumplir la de: -en casa del herrero, azadón de palo-, si usted va a casa de su -maestro-, le será común mirar que vive en una casa que no está terminada [normalmente no tiene acabados, está en puro tabique o ladrillo], denotando mala calidad, ya que él tampoco contrató a un arquitecto, y la calidad de vida de estas personas no es la misma que la de Usted o la mía, por lo que los parámetros de calidad de un -maestro albañil- nunca van a ser los parámetros de calidad de un arquitecto, o los suyos… para el -maestro- vivir así está bien, ellos así crecieron… pero eso sí: tienen su camionetota. Los vas a reconocer fácilmente. Ellos toman el material cuando no son supervisados para según ellos -terminar algún día su casa-. Pero como nunca lo hacen, mejor trafican con el material tomado y lo venden por ahí para -refaccionarse- económicamente. Por eso los albañiles tienen que estar supervisados por alguien que en verdad sepa de construcción, pues todo esto le encarece a Usted su construcción en alrededor de un 30%, cuando lo que normalmente cobra un arquitecto por administración es el 20%. Los albañiles no tienen reputación qué perder, al cabo al día o semana siguiente ellos encuentran -otra chambita-. Un Arquitecto tiene que conservar su reputación intacta, pues somos fácilmente localizables e identificables [en la escuela de nuestros hijos, a la vuelta de la esquina, sobre avenidas principales, nos gusta lo bueno, en fin, sabe la gente hasta donde vivimos…], los -maestros- usan cambiarse de casa a cada rato.. ¿por qué será?.

Nadie se opera solo, nadie se defiende solo en un juicio. Hay profesionales especialmente preparados para eso.

Pocas veces reflexionamos que la inversión por metro cuadrado de construcción es la misma sea que se la realice un arquitecto o no, pero la diferencia en el valor posterior de la obra es grande. La depreciación que tiene un mal diseño es automática y llega en el primer año hasta el 30 % del valor, así como la valoración de un buen diseño se incrementa como mínimo en un 10 %.

Para el cliente, el valor real no solo es saber mantenerse dentro del presupuesto [cuestión difícil, ya que son muchas cosas en las cuales hay que echarles ojo, el maestro por eso sigue siendo maestro, pues el maestro sólo está adiestrado en hacer lo suyo], y ver que el proyecto es llevado eficientemente hasta su conclusión, sino que el meollo está en la eficacia con que va a funcionar la obra terminada cuando se use, con cuánto costara hacerla funcionar, su expectativa de vida, y su valor de reventa. Un arquitecto hace una contribucción importante al proyecto en términos de la efectividad de su costo, y su valor total final.

Lo más conveniente es contratar a un solo arquitecto que se ocupe de todas las etapas de la obra: croquis preliminares, anteproyecto, proyecto y dirección de obra. No solo resultará más económico para las partes involucradas, sino que, relación positiva mediante, será el profesional quien mejor pueda interpretar el espíritu de la idea sobre la que se han puesto de acuerdo cliente y arquitecto en cuanto a la obra total y en cada etapa.

Fuente: Alberto Rodriguez

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